Nuevo club de lectura ‘De Góngora a Baroja en seis pasos’

20 Ene

Desde el pasado mes de diciembre, la Universidad de Córdoba, a través de la Biblioteca Universitaria y la Dirección General de Cultura, ha habilitado un nuevo club de lectura a través de la dirección https://clubdelecturauco.wordpress.com/, titulado ‘De Góngora a Baroja en seis pasos’, donde se irán subiendo durante los próximos meses obras de diferentes autores que supondrán un recorrido desde el cordobés al donostiarra.

Hasta la fecha, se han incluido textos de Góngora y Rafael Alberti. Vamos, ¡anímate a participar!

Italo Calvino y “Las ciudades invisibles”

16 Jun

El escritor italiano Italo Calvino (1923-1985) escribió Las ciudades invisibles como un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez más difícil vivirlas como ciudades. Tal vez estamos acercándonos a un momento de crisis de la vida urbana y Las ciudades invisibles son un sueño que nace del corazón de las ciudades invivibles.

Son ciudades que están dentro, detrás, arriba o debajo de las ciudades en que vivimos, y  que a lo mejor, de ahí lo de “invisible”, no las vemos. Ciudades paralelas,  reflejo del quehacer humano, del hombre en su totalidad, de lo que hemos sido (las ciudades y la memoria), de lo que somos (las ciudades y los signos) y de lo que seremos (las ciudades y el deseo).

El libro del cual os dejamos unos capítulos, se presenta como una serie de relatos de viaje que Marco Polo hace a Kublai Kan, emperador de los tártaros, que piensa que su ilimitado poder poco cuenta en un mundo que marcha a la ruina. El viajero le habla entonces de ciudades imposibles, como por ejemplo la ciudad telaraña suspendida sobre un abismo, o la ciudad bidimensional como Moriana. Curiosamente, todas tienen nombre de mujer, y a la vez que evocan una idea atemporal de la ciudad, desarrollan, más o menos claramente, una discusión sobre la ciudad moderna, con dos caras: la ciudad utópica y la ciudad infernal. Según su autor, “el libro se abre y se cierra con las imágenes de ciudades felices que cobran forma y se desvanecen continuamente, escondidas en las ciudades infelices”.

Hace ya seis meses que emprendimos un viaje que nos ha llevado a visitar diferentes ciudades de Europa, desde el Madrid de los 80 de Elvira Lindo, hasta la Praga de Kafka, del París de Simone de Beauvoir al Moscú de Chéjov, para terminar dando un paseo por Londres junto a la señora Dalloway y Virginia Woolf.

Es hora de detenernos y descansar.

¿A qué ciudad hemos llegado?

Os dejamos cinco ciudades invisibles, que quizá están más cerca de lo que nos imaginamos: Zaira, que contiene su pasado escrito en los ángulos de las calles; Eutropia, en continuo cambio; Tecla, una ciudad que es un proyecto: Olinda, que oculta, en círculos concéntricos otras ciudades dentro de ella; y Berenice, que tiene en su interior, de manera alterna, la justicia y la injusticia.

También, os proponemos otras obras de y sobre Italo Calvino que hay en la Biblioteca Universitaria de Córdoba.

Para terminar, una reflexión en forma de deseo para esta nuestra ciudad, también con nombre de mujer, que desde un pasado muy presente, mira al futuro con intensidad. Pero dejemos que sea Marco Polo el que lo diga:

“El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y darle espacio”.

Virginia Woolf y “La señora Dalloway”

13 May

“La señora Dalloway dijo que ella misma se encargaría de comprar las flores”. No nos resistimos a comenzar este nuevo post dedicado a Virginia Woolf y La señora Dalloway con la primera frase de la novela, porque creemos que en ella se encierra todo lo que viene después, como al tirar de un hilo de una madeja que creíamos enredada, pero que sorprendentemente fluye y se deja desliar con facilidad. A partir de aquí somos espectadores de un día completo del mes de junio en la vida de Clarissa Dalloway, una dama de la alta sociedad londinense cuya ocupación a priori es la de preparar una fiesta en su casa para esa noche. Clarissa está feliz, pletórica, la mañana de junio es perfecta y todo en su vida parece ir bien, pero el encuentro con un viejo amigo hará que algunas nubes de verano aparezcan en el limpio cielo azul.

Con esta novela, escrita en 1925, Virginia Woolf (1882-1941) hace su primera gran aportación a la narrativa moderna (al situar la acción en un solo día es considerada “su” respuesta al Ulysses de Joyce) y a la vez reúne en un solo libro muchos de sus temas más queridos. En primer lugar, un tema tan universal, pero no por ello menos inquietante, de quién gobierna nuestros destinos, por qué somos esto o aquello, muchas veces la copia exacta de lo que nunca quisimos ser, que, en el caso de las mujeres casi siempre es más acentuado (vuelve a él sobre todo en la imprescindible Una habitación propia). El tema del suicidio ya aparece aquí, y aunque la señora Dalloway piense en la muerte, no es ella la que debe morir, sino que es un personaje secundario, Septimus Warren, desequilibrado por causa de la guerra, el que se suicida.

El fragmento que os proponemos es una conversación entre Clarissa Dalloway y Peter Walsh, su amor de juventud, en el que se unen magistralmente el diálogo y el discurrir del pensamiento interior, que es el que verdaderamente enfrenta a los dos personajes.

Como siempre, os recomendamos la lectura completa de la novela, y, después, sin  dejar pasar mucho tiempo entre una y otra, debéis seguir con Las horas (1998), de Michael Cunningham, un experimento novelístico en el que de manera sutil y perfecta se entrelazan las historias de tres mujeres: Virginia Woolf mientras escribe La señora Dalloway, Laura Brown, que en los años cincuenta lee La señora Dalloway,  mientras piensa en suicidarse, y Clarissa Vaughan, que en el Nueva York de finales del siglo XX prepara una fiesta para su amigo Richard, enfermo de Sida y con serios desequilibrios mentales. En el mismo año que Michael Cunningham publica su novela, ganadora del premio Pulitzer y el Penn/Faulkner, Marleen Gorris adapta La señora Dalloway al cine, con Vanesa Redgrave en el papel principal. Seguimos tirando del hilo, y en 2002 Stephen Daldry dirige la adaptación cinematográfica de Las horas, con tres generaciones de actrices con mayúsculas: Meryl Streep, Julianne Moore y Nicole Kidman. La película consigue un más que merecido éxito de crítica y público y es ganadora de prestigiosos premios.

Os dejamos el fragmento de Mrs. Dalloway, una escena de la película Las horas, así como los libros que hay de y sobre Virginia Woolf en la Biblioteca de la Universidad de Córdoba.

Antón Chéjov y “La dama del perrito”

11 Abr

En el otoño de 1899, es decir, cuando contaba con 39 años de edad y una intensa carrera como dramaturgo y autor de cuentos, Antón Pavlovich Chéjov escribió uno de sus más conocidos y deliciosos cuentos, La dama del perrito. La historia es bien simple: un hombre maduro, casado, pasa unos días de vacaciones, sólo, en un balneario en Yalta, y conoce a una joven atractiva, también casada y que también se encuentra sola, que pasea con su perrito. A partir de ahí, nos podemos imaginar lo que sucede: el aburrimiento, las vacaciones, la luz de Yalta, los paseos junto al mar al atardecer… Pero Chéjov consigue que nosotros no nos aburramos, porque cuando parece que para Gurov, el protagonista, esta va a ser una aventura más, y para Anna Sergueevna, un desliz del que tiene que olvidarse apresuradamente, la vida se revuelve y les ofrece una segunda oportunidad. Lo que creían verdad se convierte en mera apariencia, y lo que les había parecido un juego, un mero entretenimiento, ahora es la razón de su existencia.

Chéjov (1860-1904) tuvo una vida llena de miserias y penurias económicas, que nunca llegó a superar a pesar de su trabajo como médico y los ingresos como escritor. Quizá como consecuencia de esa miseria que vivió desde niño fue un ser generoso y caritativo con los demás: siempre había una escuela, un sanatorio que fundar o una buena obra con la que colaborar.

De él decía su amigo Tolstoi, que era un “hombre entrañable y excelente, modesto y tranquilo como una jovencita”. En sus cuentos siempre hay alguien que está hastiado, que quiere romper con su vida, pero que o no le dejan, o no se atreve. Frente a su otro gran amigo Gorki, que era marxista y creía en la revolución, Chéjov consideraba que la salvación estaba en una lenta transformación, pero sin ninguna fe en el pueblo ruso, y, por ende, en el género humano: “Rusia es un país de gente ávida e indolente. Comen, beben muchísimo, roncan y sueñan… Nos decimos que con un nuevo zar las cosas mejorarán, y mucho más dentro de doscientos años, pero nadie hace nada para que esa “mejora” se produzca mañana”. Él mismo estuvo enamorado muchos años de la actriz Olga Knipper, y no es hasta casi el final de su vida que decide casarse con ella. Igual que Gurov, “ahora, cuando empezaba a blanquearle el cabello, sentía por primera vez en su vida un verdadero amor”.

Los cuentos de Chéjov atraviesan el tiempo y, en este viaje, salen reforzados. Para muestra, dos recomendaciones: Ojos negros, la película de Nikita Mikhalkov (1987), basada en el cuento que os recomendamos en esta ocasión, y con el inolvidable Marcello Mastroianni en el papel de esposo adúltero, y El lector, la adaptación al cine que realizó en 2008 Stephen Daldry de la novela homónima de Bernard Schlink, de la que no podemos olvidar los ojos emocionados de Hanna Schmitz (Kate Winslet) cuando escucha a Michael Berg leyéndole pasajes de La dama del perrito.

Os dejamos el cuento completo para que lo disfrutéis y, por si alguien se anima, unos cuantos Consejos para escritores también de Anton Chéjov.

Otros libros de Chéjov en la Biblioteca. Y sobre Chéjov.

Feliz mes del libro.

Simone de Beauvoir y “El segundo sexo”

16 Mar

En este mes en el que celebramos el Día de la Mujer, queremos detenernos en la escritora y filósofa francesa Simone de Beauvoir (1908-1986). El castor de guerra, como la llamó Jean Paul Sartre, quien tanto habría de influir en su vida, fue una mujer increíble en muchos aspectos (también irritante en otros), que ya en su juventud escribía cosas como “construiré una fuerza en la que me refugiaré para siempre”, y que intentó ser coherente hasta el extremo en su vida y su obra. Esa fuerza era ella misma.

Su gran pasión fue la escritura. De niña deseaba ser “una autora famosa, alguien cuya existencia está dirigida por la escritura”, y así fue. Escribió novelas (La sangre de los otros, Los mandarines, La mujer rota), siete libros de memorias, teatro (La ceremonia del adiós) y ensayos (Para qué la acción, Por una moral de la ambigüedad, La larga marcha (ensayo sobre China). Dentro de estos últimos se encuentra el libro que os proponemos este mes: El segundo sexo, publicado en 1949 y que en su época se convirtió en un auténtico best-seller y un escándalo, pues abordaba de una forma clara y contundente temas hasta entonces poco menos que tabú (el aborto, la menstruación, el lesbianismo, la prostitución…) y trataba desde puntos de vista opuestos a los tradicionales otros tan ‘sagrados’ como la maternidad. Se considera una de las obras fundacionales del feminismo, además de una obra enciclopédica, ya que aborda la identidad de la mujer y la diferencia sexual desde varios puntos de vista: psicológico, histórico, biológico, antropológico… para llegar a la conclusión de que “no se nace mujer, se llega a serlo” y de que “ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino”. Como dice Danièle Sallenave en su magnífico libro Simone de Beauvoir: contra todos y contra todo, que desde aquí también os recomendamos, “lo que asombra hoy, en una época radicalmente diferente, no es la intrepidez, por no decir la imprudencia, de los compromisos de esos intelectuales; ni siquiera sus ideas, sobre las que se podría discutir infinitamente (…) Asombra la seguridad de esos intelectuales, su modo de proclamar la verdad y de sentirse autorizados a proclamarla”. Ahora bien, estamos hablando de otra época en la que, los pensadores, como Simone de Beauvoir, gozaban de un reconocimiento público de su autoridad que hoy en día prácticamente se ha perdido.

Os dejamos dos fragmentos para debatir de la Parte Segunda (Historia) del primer volumen: uno sobre las posibles explicaciones, desde el punto de vista de la prehistoria y la etnografía, de la supremacía del macho sobre la hembra, y otro, sobre la conciliación entre vida laboral y familiar.

También os recomendamos que veáis el excelente documental No se nace mujer, realizado por Virginie Linhart en 2007 para la Televisión Francesa, y en el que aparecen la propia Simone y Sartre (son cinco vídeos de 10 m. de duración aproximadamente cada uno):

1/5

2/5

3/5

4/5

5/5

Otras obras de y sobre Simone de Beauvoir en nuestro catálogo Mezquita.

Franz Kafka y “La metamorfosis”

16 Feb

“Pienso que sólo debemos leer libros de los que muerden y pinchan. Si el libro que estamos leyendo no nos obliga a despertarnos como un puñetazo en la cara, ¿para qué molestarnos en leerlo? ¿Para que nos haga felices, como dice tu carta? Cielo santo, ¡seríamos igualmente felices si no tuviéramos ningún libro! Los libros que nos hagan felices podríamos escribirlos nosotros mismos, si no nos quedara otro remedio. Lo que necesitamos son libros que nos golpeen como una desgracia dolorosa, como la muerte de alguien a quien queríamos más que a nosotros mismos, libros que nos hagan sentirnos desterrados a los bosques más remotos, lejos de toda presencia humana, algo semejante al suicidio. Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo”. (Carta de Franz Kafka a Oskar Pollak 1904).

Y esto creemos que es La metamorfosis (o más propiamente quizá “La transformación”), un libro de los que “muerden y pinchan”, porque ¿qué quiere contarnos Kafka con la conversión en insecto de Gregorio Samsa? ¿Un cuento o una fábula igual que los cuentos de hadas, en los que los príncipes se convierten en ranas y viceversa? ¿O quizá nos está hablando de la soledad, de los problemas con los que convivimos a diario que nos hacen pensar que somos “bichos raros”? O quizá nos quiso contar parte de su vida: Kafka murió joven (1883-1924), estuvo enfermo durante toda su vida de tuberculosis, tuvo un padre autoritario, dos de sus hermanos murieron pequeños, tuvo con una de sus hermanas una relación muy especial…).

Kafka escribía en alemán aunque vivía en Praga, una ciudad que lo tenía totalmente atrapado (“hay que acostumbrarse a ella o incendiarla desde dos puntos separados, desde Vyserad y desde Hradschin. Entonces sería posíble librarse”). De apariencia serena y tímida, en sus escritos vuelca todas sus contradicciones: los trabajos que tuvo nunca le gustaron porque él sólo quería escribir, aislarse y  escribir a toda costa (estuvo a punto de casarse varias veces pero al final nunca lo hizo) y sin embargo era muy reacio a publicar (en vida sólo publicó varios relatos por insistencia de su amigo Max Brod y pidió a éste que, a su muerte, quemara todo lo demás, cosa que, como sabemos, su amigo no cumplió).

Aquí podéis leer el texto completo de La metamorfosis.

La dificultad de interpretación de este cuento se ha visto reflejada en una peculiar historia de amor-odio en sus intentos de llevarla al cine.

Otras obras de Franz Kafka en la Biblioteca de la Universidad de Córdoba.

Ahora os toca a vosotros decir de qué transformación estamos hablando.

Elvira Lindo y “El huevo Kinder”

16 Dic

La primera lectura que os proponemos es la de un capítulo del último libro de Elvira Lindo, Lo que me queda por vivir, y que se llama “El huevo Kinder”. Esta escritora nacida en Cádiz, se fue con doce años a vivir a Madrid y actualmente reside entre Madrid y Nueva York.

¿Por qué Elvira Lindo? Principalmente porque nos gusta casi todo lo que hace y ha hecho: libros para niños, como la saga del famoso Manolito Gafotas, libros para adultos (El otro barrio, Algo más inesperado que la muerte, Una palabra tuya), artículos periodísticos (la también saga de Tinto de Verano), guiones para cine (Ataque verbal, La primera noche de mi vida, El cielo abierto…). En fin, una mujer activa donde las haya que además ha demostrado ser valiente a lo largo de su carrera, desmarcándose continuamente de todos los encasillamientos posibles y sorprendiéndonos con cada nueva entrega de su trabajo. Pero quizá la mayor sorpresa nos la hayamos llevado con este último libro suyo por lo que tiene de autobiográfico y de desnudo, y por tanto expuesto: nos cuenta su vida, una parte de ella, la que vivió como madre soltera de un niño pequeño en el Madrid de los ochenta, intentando encontrarse a sí misma e intentando romper con todo lo que la había llevado a esa situación caótica (un desamor, ella misma, su infancia, su orfandad temprana).

Os dejamos el penúltimo capítulo del libro y os recomendamos que os lo leáis entero.

Esta es su página web oficial http://www.elviralindo.com/.

Aquí podéis ver todos los libros que tenemos de ella en la Biblioteca Universitaria. Y aquí podéis escuchar el capítulo propuesto como lectura en la voz de la actriz María Pujalte.

Después de todo esto, sólo nos queda pediros vuestra opinión…