Antón Chéjov y “La dama del perrito”

11 Abr

En el otoño de 1899, es decir, cuando contaba con 39 años de edad y una intensa carrera como dramaturgo y autor de cuentos, Antón Pavlovich Chéjov escribió uno de sus más conocidos y deliciosos cuentos, La dama del perrito. La historia es bien simple: un hombre maduro, casado, pasa unos días de vacaciones, sólo, en un balneario en Yalta, y conoce a una joven atractiva, también casada y que también se encuentra sola, que pasea con su perrito. A partir de ahí, nos podemos imaginar lo que sucede: el aburrimiento, las vacaciones, la luz de Yalta, los paseos junto al mar al atardecer… Pero Chéjov consigue que nosotros no nos aburramos, porque cuando parece que para Gurov, el protagonista, esta va a ser una aventura más, y para Anna Sergueevna, un desliz del que tiene que olvidarse apresuradamente, la vida se revuelve y les ofrece una segunda oportunidad. Lo que creían verdad se convierte en mera apariencia, y lo que les había parecido un juego, un mero entretenimiento, ahora es la razón de su existencia.

Chéjov (1860-1904) tuvo una vida llena de miserias y penurias económicas, que nunca llegó a superar a pesar de su trabajo como médico y los ingresos como escritor. Quizá como consecuencia de esa miseria que vivió desde niño fue un ser generoso y caritativo con los demás: siempre había una escuela, un sanatorio que fundar o una buena obra con la que colaborar.

De él decía su amigo Tolstoi, que era un “hombre entrañable y excelente, modesto y tranquilo como una jovencita”. En sus cuentos siempre hay alguien que está hastiado, que quiere romper con su vida, pero que o no le dejan, o no se atreve. Frente a su otro gran amigo Gorki, que era marxista y creía en la revolución, Chéjov consideraba que la salvación estaba en una lenta transformación, pero sin ninguna fe en el pueblo ruso, y, por ende, en el género humano: “Rusia es un país de gente ávida e indolente. Comen, beben muchísimo, roncan y sueñan… Nos decimos que con un nuevo zar las cosas mejorarán, y mucho más dentro de doscientos años, pero nadie hace nada para que esa “mejora” se produzca mañana”. Él mismo estuvo enamorado muchos años de la actriz Olga Knipper, y no es hasta casi el final de su vida que decide casarse con ella. Igual que Gurov, “ahora, cuando empezaba a blanquearle el cabello, sentía por primera vez en su vida un verdadero amor”.

Los cuentos de Chéjov atraviesan el tiempo y, en este viaje, salen reforzados. Para muestra, dos recomendaciones: Ojos negros, la película de Nikita Mikhalkov (1987), basada en el cuento que os recomendamos en esta ocasión, y con el inolvidable Marcello Mastroianni en el papel de esposo adúltero, y El lector, la adaptación al cine que realizó en 2008 Stephen Daldry de la novela homónima de Bernard Schlink, de la que no podemos olvidar los ojos emocionados de Hanna Schmitz (Kate Winslet) cuando escucha a Michael Berg leyéndole pasajes de La dama del perrito.

Os dejamos el cuento completo para que lo disfrutéis y, por si alguien se anima, unos cuantos Consejos para escritores también de Anton Chéjov.

Otros libros de Chéjov en la Biblioteca. Y sobre Chéjov.

Feliz mes del libro.

Anuncios

5 comentarios to “Antón Chéjov y “La dama del perrito””

  1. Clara abril 14, 2011 a 7:47 am #

    Es inevitable recordar a Ana Karenina o Mme. Bovary aunque las diferencias son muy grandes. Chejov “se limita” a relatar un adulterio, como de pasada, y deja el final abierto. No hay tragedia final, aunque sí hay remordimientos por parte de Anna.

    Reconozco que no lo había leído nunca y me ha gustado mucho, seguramente si lo hubiera leído con 20 años me hubiera parecido insulso, pero ahora me ha encantado. Como pasa siempre varía la visión y la apreciación según la edad.

  2. Inma abril 14, 2011 a 10:09 am #

    Pues yo lo he leído con bastantes más de 20 años y no es que me haya parecido insulso; es que me ha parecido completamente infantiloide. Tiene una visión de la infidelidad de un ingenuo apabullante, podría haberlo escrito perfectamente un chaval de 15 años con un poco de talento para la redacción. El final es eso, como de novelita rosa, y aunque queda abierto, los sentimientos que se les atribuyen a los personajes son completamente inverosímiles a partir de cierta edad. Vamos, por lo menos para mí.

    • Clara abril 15, 2011 a 11:51 am #

      ¿Es que la gente no se puede enamorar siendo ya madurita?
      Aunque no sé si están realmente enamorados o simplemtente es una forma de escapar de una vida falsa y aburrida,impuesta por los convencionalismos sociales de la época.
      Gurov, tan misógino, parece tenerle más lástima y compasión (al estar ella tan sóla y desvalida) que amor. Y, Anna, en su soledad cambia al perrito por Gurov.

  3. Clara mayo 5, 2011 a 10:53 am #

    El pobre Chejov ha tenido menos aceptación que Kafka ¿curioso, no?

    A su favor diré que en este relato lleva a rajatabla sus “Consejos para escritores”. Y en su contra diré que Chejov escribió este relato en respuesta Anna Karenina (que a su vez fue una reacción a Mme Bovary), pero no se pueden comparar 1000 páginas con 15. Es más “fácil” limitarse a escribir el principio de una relación que todo su desarrollo y tanto Tolstoi como Flaubert lo hacen magistralmente, cada uno a su manera y estilo.

Trackbacks/Pingbacks

  1. “El cuentista de Chejov” | Club de Lectura - octubre 19, 2015

    […] Leyendo Europa de la Ciudad de Córdoba […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: