Italo Calvino y “Las ciudades invisibles”

16 Jun

El escritor italiano Italo Calvino (1923-1985) escribió Las ciudades invisibles como un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez más difícil vivirlas como ciudades. Tal vez estamos acercándonos a un momento de crisis de la vida urbana y Las ciudades invisibles son un sueño que nace del corazón de las ciudades invivibles.

Son ciudades que están dentro, detrás, arriba o debajo de las ciudades en que vivimos, y  que a lo mejor, de ahí lo de “invisible”, no las vemos. Ciudades paralelas,  reflejo del quehacer humano, del hombre en su totalidad, de lo que hemos sido (las ciudades y la memoria), de lo que somos (las ciudades y los signos) y de lo que seremos (las ciudades y el deseo).

El libro del cual os dejamos unos capítulos, se presenta como una serie de relatos de viaje que Marco Polo hace a Kublai Kan, emperador de los tártaros, que piensa que su ilimitado poder poco cuenta en un mundo que marcha a la ruina. El viajero le habla entonces de ciudades imposibles, como por ejemplo la ciudad telaraña suspendida sobre un abismo, o la ciudad bidimensional como Moriana. Curiosamente, todas tienen nombre de mujer, y a la vez que evocan una idea atemporal de la ciudad, desarrollan, más o menos claramente, una discusión sobre la ciudad moderna, con dos caras: la ciudad utópica y la ciudad infernal. Según su autor, “el libro se abre y se cierra con las imágenes de ciudades felices que cobran forma y se desvanecen continuamente, escondidas en las ciudades infelices”.

Hace ya seis meses que emprendimos un viaje que nos ha llevado a visitar diferentes ciudades de Europa, desde el Madrid de los 80 de Elvira Lindo, hasta la Praga de Kafka, del París de Simone de Beauvoir al Moscú de Chéjov, para terminar dando un paseo por Londres junto a la señora Dalloway y Virginia Woolf.

Es hora de detenernos y descansar.

¿A qué ciudad hemos llegado?

Os dejamos cinco ciudades invisibles, que quizá están más cerca de lo que nos imaginamos: Zaira, que contiene su pasado escrito en los ángulos de las calles; Eutropia, en continuo cambio; Tecla, una ciudad que es un proyecto: Olinda, que oculta, en círculos concéntricos otras ciudades dentro de ella; y Berenice, que tiene en su interior, de manera alterna, la justicia y la injusticia.

También, os proponemos otras obras de y sobre Italo Calvino que hay en la Biblioteca Universitaria de Córdoba.

Para terminar, una reflexión en forma de deseo para esta nuestra ciudad, también con nombre de mujer, que desde un pasado muy presente, mira al futuro con intensidad. Pero dejemos que sea Marco Polo el que lo diga:

“El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y darle espacio”.

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8 comentarios to “Italo Calvino y “Las ciudades invisibles””

  1. octavio junio 17, 2011 a 7:28 am #

    “Las ciudades invisibles” es uno de los libros más fascinantes de un escritor excepcional. Y lo es para todos y para todas los que nos sentimos comprometidos con la ciudad como espacio de la memoria, de la convivencia, de la política. El libro tiene un alto contenido poético, pero yo me atrevería a decir que es una obra política.
    Ahora que estamos tan pendientes de lo que el 28 de junio se decida en torno a la capitalidad, os comento que en el primer dossier que se presentó en septiembre del pasado año Calvino y sus ciudades fueron una parte muy renocible. Al margen de una alguna cita expresa, en muchos apartados del dossier estaba presente la reflexión del italilano en torno a cómo la ciudad es el espacio de los encuentros y los desencuentros, cómo en cada ciudad habitan varias a la vez y cómo cada lugar se va construyendo por la suma de pasos que lo recorren.
    Así que, nos reconozcan o no la Capitalidad, no habría mejor manera de celebrarlo que volviendo al imprescindible Calvino…

  2. octavio junio 17, 2011 a 7:31 am #

    … Y, además, se me olvidaba en el anterior post, no es casual que todas las ciudades tenga nombre de mujer. Hay un claro compromiso político en ello: las mujeres nombran el espacio del que durante siglos fueron excluidas. Y, al mismo tiempo, supone reconocer que en las ciudades hay algo de útero, de espacio para la generación y regeneración de la vida, un espacio muy femenino para el cuidado y la solidaridad…

    Nuestro reto serían hoy que las ciudades tuviesen más de mujer en sus estructuras, en sus tiempos, en sus estrategias…

  3. Esperanza junio 17, 2011 a 3:48 pm #

    Creo, como Octavio, que la obra, para mí recién descubierta, es de máxima actualidad si se sabe leer entre líneas, y que, sobre todo, el último fragmento propuesto como lectura es excepcional y de triste actualidad tras las elecciones pasadas (“la certeza y el orgullo de estar en lo justo —y de estarlo más que tantos otros que se dicen justos más de lo justo-, fermentan en rencores rivalidades despechos, y el natural deseo de desquite sobre los injustos se tiñe de la manía de ocupar su sitio haciendo lo mismo que ellos)

    • Inma junio 20, 2011 a 9:50 am #

      Pues a mí la historia que más me ha gustado es la de Tecla, la ciudad en permanente construcción. Define perfectamente lo que son nuestras ciudades. Supongo que de todas, la más emblemática sería Madrid, con sus calles perennemente levantadas y sus obras sin fin tan ampliamente glosadas por casi todos los madrileños cuando hablan de ella. Parece la descripción exacta de Tecla, no creéis? Aunque bueno, por aquí tampoco podemos quejarnos, sobre todo en épocas preelectorales, cuando las ciudades, ya de por sí en permanente construcción, se convienten en auténticas zanjas que amenazan con tragarse a sus ciudadanos y meterlos para siempre en sus interminables tripas.

      Ah, se me olvidaba. También hay ciudades con nombre masculino o neutro, como Oviedo, o Teruel, que también existe. Y lo que es peor, las hay hasta con nombres de santo (San Sebastián).

      De todas formas, de todas las ciudades que hemos estado viendo en este blog desde que empezó a funcionar, sin duda ninguna, yo me quedo con Praga, una ciudad que ni siquiera Ítalo Calvino con toda su sabia verborrea sería capaz de describir jamás.

  4. Luna junio 23, 2011 a 11:06 am #

    De las ciudades seleccionadas para el blog me gustan Eutropia y Berenice, por los motivos que comenta Esperanza. No me gusta nada Tecla, recuerda demasiado el boom del ladrillo.

    En cuanto al libro me ha encantado, es realmente hermoso, poético, onírico, metafórico y muy borgiano.

    De todas las ciudades, mis preferidas por su poesía y ensueño son Armilla (nada que ver la Armilla de Granada) con esas ninfas acomodadas al nuevo ambiente, Bauci, con esos habitantes adoradores y tan respetuosos con la Tierra, Zobeida.

    También me gustan: Tamara, Ipazia, Sofronia. Y Andrea por su sabiduría.

    No me gustan nada Leonia, Trude y Teodora, son demasiado parececidas a nuestro mundo “civilizado”, voraz, destructor, contaminador, consumista, global y uniforme. Aunque en Teodora hay un final esperanzador, la naturaleza de una forma u otra se abre paso. (Vease nuestro planeta).

    Por último, hablando de Córdoba, o de ciudades con pasado monumental, glorioso, esplendoroso, están Zora, Maurilia, Fillide, Clarice. No deben languidecer en su pasado, en sus viejas postales. No pueden “permanecer inmóviles e iguales a sí mismas” sino desaparecerán.

    • Luna junio 24, 2011 a 11:37 am #

      Inma, yo creo que Calvino sí hubiese sido capaz de describir Praga de una manera tan bella que pudieras decir: “eso es exactamente lo que yo quería expresar”. Pero quizás esté representada en Fillide, donde sus habitantes a fuerza de la costumbre olvidan la belleza de la ciudad en la que viven.

  5. Luna junio 24, 2011 a 12:12 pm #

    Una PREGUNTA: ¿porqué hay personas que opinan continuamente en el Facebook de la Biblioteca y no participan nunca en el blog? no le vendría nada mal al pobrecillo.

    • Inma junio 28, 2011 a 7:10 am #

      Tía, cómo vas a comparar el feisbuk, con lo que mola, con un blog de lectura? Por favoooooor!

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